jueves, 7 de junio de 2012
El poder del pensar
Era tarde, muy tarde, y no podía dormir. En mi cama cualquier postura era incomoda y en mi cabeza pasaba lo mismo. Con tantas cosas en la cabeza era imposible dormir y decidí salir a dar una vuelta. Pero eso solo fue el principio de mi propio infierno. Encontré una zona apartada en la que podía sentarme y reflexionar, aunque de mucho no servia, pues sin que yo me enterase ya estaba todo claro. Aprendí que en la vida a veces hay que ser un poco egoísta y pensar en ti misma y que no hay que dar la espalda porque siempre hay alguien que te dedica una sonrisa. Terminé destrozada pero el tiempo repara las heridas del corazón.
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