Los imposibles también existen.
Amar es como una droga. Al principio hay una sensación de euforia, de entrega total. Después, al día sigueinte quieres más. Todavía no te has enviciado, pero te ha gustado la sensación, y te parece que puedes mantenerla bajo control. Piensas en la persona amada durante dos minutos y la olvidas durante tres horas.
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