sábado, 30 de abril de 2011

MGEP.

Te he mirado unas cuantas veces en la oscuridad mientras tú tenías los ojos fijos en la película. El brillo azulado de la pantalla se reflejaba en tu cara como si estuviéramos a la luz de la luna y me distraje pensando que estábamos tumbados en el césped del Cerro de Santa Catalina, con la inmensidad del mar a nuestros pies. Pero la imagen de mi hermano se cruzó en ese sueño imposible, porque sé que es con él con quien te sueles tumbar a ver las estrellas por las noches y regreso a la realidad muy a mi pesar. Al final de la película he visto cómo te caía una lágrima y tú intentabas disimular el disgusto. Pero no me ha dado tiempo a consolarte porque Christian se me ha adelantado.
Te ha acariciado la cara y te ha quitado la lágrima con un dedo. De repente me he sentido tan fuera de lugar… Se le ve tan enamorado… ¡Es increíble que no te hayas dado cuenta de nada a estas alturas.

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